[Foto: João Milet Meirelles]

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MOLINETES MULTICOLORES QUE GIRAN INDAGANDO ESENCIAS |
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viernes, 9 de abril de 2010

DIEGO E. SUÁREZ, Sufrimiento de otro en su cuerpo




Extracción de la piedra de la locura [1475-1480],
HIERONYMUS VAN AEKEN, EL BOSCO
(Bolduque, Países Bajos, c. 1450-1516).
Óleo sobre tabla (48 cm × 35 cm). Estilo Gótico.
Museo del Prado, Madrid, España.
Imagen tomada de aquí.



I.


Dos pilotos capitanean mi mente.

El invasor hace lo imposible
por hundir la nave. El otro teme
amordazado en un rincón
que se salga con la suya.

El timón en manos enemigas

(en todo iguales a las mías).
Dentro y fuera: Tempestad.

Padre Nuestro Clonazepam,
Ave María Paroxetina.

Risperidona, ruega por nosotros.





II.


Ramona es un pueblo de campo
con árboles y pájaros adentro
cercado de llanura
cubierto de cielo.

En un dormitorio de este pueblo
hay una casa de pelo largo
vendaval y azote de puertas
tratando de hacer reposo
mitad en la realidad
mitad en la niebla.

Hará falta limpieza
paciencia voluntad
y mucha medicación
para ordenar y restaurar
esta casa tomada.




III.


Escupir la medicina, manchar las sábanas,
escupir el agua, mojar el piso,
escupir la comida, ensuciar la pared,
con mirada camorrera inyectada en sangre
son formas veladas de pedir auxilio.

(Por mucho menos otras

han ido a parar a la hoguera.)




IV.


En la penumbra
un rostro dormido
súbitamente estalla
en un alarido de ojos
desorbitados.

Desconozco vigilia
más espeluznante.




V.


TERROR: Esta vez el verbo
se hizo carne. No me sorprende
que al tocar el tema la poesía
sienta un escalofrío.




VI.


Cada vez duele más el pinchazo
de lo no logrado habiendo podido,
lo tronchado por manos ineptas.

Duele más que cualquier espera.

Sea en el lugar que sea
un vacío asfixiante
acecha nuestros pasos.

–¿Podemos volver para atrás?

Debe haber una senda
por donde regresar hacia delante.
La cuestión es hallarla
con tanta tiniebla dentro.

(Al menos tenemos nuestro amor
como lámpara de emergencia.)




VII.


He ahí la araña
tejiendo su tela
entre dos arbustos.

Trabaja de noche,
a oscuras
en el vacío.

Disfruto la escena sintiéndome cerca
de ese hilar fino en la negrura,
de ese estar pendiente, erizado
por el presentimiento de la próxima
presa del miedo.





VIII.


–¿Cuánto falta para que esto termine?

Una pregunta alcanza
para nublar cielo y tierra.

Con la lengua adormecida
no por los psicotrópicos sino
por la religión la ciencia el arte y otros opios
miro tus ojos de un día después sin querer
recordar alguna respuesta.




IX.


Para quien está al lado
los días pasan pesadamente
arrastrando los pies.

A no ser por los ciclos de la luna
y los resignados amaneceres
cualquiera pensaría: esto
es un mal sueño que nunca termina
de empezar. Después de todo
quien está al lado sabe
que está ahí para algo: asiste
a otro cuerpo en su sufrimiento
–sufrimiento de otro en su cuerpo–
y asiéndolo va siendo carcomido
a medida que en su roce contra el suelo
cada hora levanta una polvareda
de lágrimas y angustia.




X.


Doctor:

¿Qué tratamiento
merece el responsable?

¿Cuál es el título más adecuado
para quien trafica –bisturí en mano–
con los latidos de una madre y un hijo?

–Son cosas que pasan.

Ciertamente estas cosas pasan
y uno se va quedando
sin fuerzas Doctor y sufre
hasta perder la razón.

Mientras usted vive su vida cotidiana
cobra la consulta luciendo bronceado
de domingo asado piscina y familia aquí
nos asfixiamos en el fondo de un pozo
con espacio apenas para lo que no
recobraremos jamás.




XI.


Por las noches despierto empapada
en sudor, las manos crispadas,
las mandíbulas tensas. Mientras
en la habitación contigua mi hijo
se me va de las manos.




XII.


La realidad es un sueño y esto no es
algo dichoso cuando otra dentro de una
suelta amarras dejándonos a la deriva.

Recién entonces una descubre el valor
de un faro, una brújula, un astrolabio,
un simple viento en popa que nos aleje
del dolor a toda costa hacia buen puerto,
de retorno a nuestra Itaca de dos dormitorios,
o a una fantasía de Schubert a cuatro manos
tendida muellemente en el sofá.




XIII.


Para entretenerme está lo demás:

Cortarle las yemas a la hiedra
entrelazada al esforzado naranjo,
cavar la fosa para una gallina vieja,
ver crecer las plantas de zapallo
y morirse las flores del aloe,
o detrás del humo del cigarrillo
a la gata comerse una langosta
y tras ella una tropa de hormigas
llevando en andas lo sobrante.

Acopio restos de vida cotidiana
y voy clasificando los residuos.




XIV.


Aunque sea imposible saber
si la piedra de la locura ha sido extraída
por completo, poco a poco
la realidad va volviendo en sí.

No estaría mal entrar
a un cuarto intermedio,
dejar las palabras de lado,
que fluyan las cosas por el lecho,
hacer oídos sordos a la almohada

(y por qué no, absolver a la suerte
por el beneficio de la duda).



Ramona, Santa Fe, marzo/abril 2010.




VERÓNICA C. ELIZALDE CARRILLO
(San Salvador de Jujuy, 1977)
Sin título [2010].
Acuarela sobre papel (32 cm x 23 cm.).
Colección privada.


domingo, 14 de febrero de 2010

LUDWIG WITTGENSTEIN, Aforismos




Ecce Baby [Furia]*

[Foto: Verónica C. Elizalde Carrillo]

[14]

Quien, con comprensión, oiga gritar a un niño, sabrá que allí dormitan otras fuerzas anímicas, terribles, distintas de las que se suponen. Profunda rabia y dolor y deseo de devastación.
LUDWIG WITTGENSTEIN, Aforismos. Cultura y Valor. Madrid: Espasa Calpe, 2007. 
Edición: G. H. Von Wright con la colaboración de Heikki Nyman.



Ecce Baby [Paz y Amor]

[Foto: Verónica C. Elizalde Carrillo]
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NOTA

* El viernes 12 de febrero a las 19.25 hs. vino al mundo Francisco Emanuel Suárez, pesando 2,800 Kg. Las fotos fueron tomadas por la madre.

jueves, 11 de febrero de 2010

SERGIO PÁNGARO, Señores Chinos


SERGIO PÁNGARO

[Foto: Moises Torne]


Quien conozca a Sergio Pángaro como líder de la banda Baccarat –es decir, como un crooner latino que entona boleros y canciones kitsch con voz melífera y atuendos de dandy–, encontrará una propuesta diferente en los poemas narrativos de Señores chinos (Buenos Aires, Editorial Vestales, 2007).

Un narrador de mirada romántica, atribulado por un amor no correspondido, nos lleva de visita a conocer al señor Tao, al sabio e inmortal señor Wo –criado del señor Tao–, a Kono, al señor Fu, al misterioso señor ( ) y al anciano Sabio Po –quien, en realidad, no es lo que aparenta–.


Estos personajes habitan un mundo idealizado, escasamente amueblado, de paisajes y ámbitos nebulosos, donde en primer plano aparecen la voz del narrador y la de sus interlocutores. Esta relevancia de la trama dialógica hace que cada poema semeje la recreación de una escena teatral montada para un único espectador: el lector.


El ritmo parsimonioso de los versos le da a la narración un aire de prosodia oriental –o algo que, con cierta complicidad, podríamos imaginar como tal; ya lo dice el narrador, cuando intenta comunicarse con un chino que no domina el español: “es la cadencia de las palabras / lo que (pienso) puede ser más eficaz”–. Esto, sumado a las imágenes y a los diálogos sobre tópicos como el Amor, la Poesía, lo Correcto y lo Incorrecto, o la Belleza, concede a cada poema una atmósfera de ensueño: “—Traes el olor de la calle. / Con esto, el señor Tao, / se estaba refiriendo a los inciensos / que habían penetrado mi cárdigan / en la tienda de ultramarinos. / Hasta yo podía notarlo / en ese ambiente con olor a nada.”


En el mundo de los Señores chinos, la realidad parece no tocar el suelo. Tal vez por eso, estos señores no ocultan su esencia de “cuentos chinos”. No niegan su inverosimilitud, ni les interesa documentar la vigencia de una cultura milenaria; tampoco buscan enseñarnos algo (según el señor Tao, “enseñar algo a alguien/ es por lo general/ una situación incómoda”); nos ofrecen, en cambio, la posibilidad de jugar con el estereotipo que la cultura occidental se formó de lo oriental: el guiño taoísta de la numeración de los poemas (todos son I), las frases sentenciosas, la cadencia, los apólogos sapienciales, el té, el sushi, el sake, las mesitas bajas, y hasta, sin ir tan lejos, las pomadas chinas y los mercados de importados. Así se divierte erigiendo y tirando abajo su propia metafísica: “¿Para qué existe la Belleza? / Descanso mis fatigados miembros / cuando me hago esta pregunta. / El sillón es blando / y el televisor emite un documental sobre las especies”; lo profundo y lo banal armonizados, el ying y el yang.


Amalia Sato escribe en la contratapa del libro: “Sin haber estado allí, Judith Gautier, la hija de Théophile, escribió un notable diario de viaje por Oriente. Sin haberlos presenciado, compuso dramas chinos y japoneses. Así obra Sergio Pángaro”. Por algo el narrador usa cintas adhesivas en las sienes: para achinarse los ojos.


En la primera de sus Seis propuestas para el próximo milenio, Ítalo Calvino se refirió al ágil, repentino salto del poeta filósofo que se alza sobre la pesadez del mundo, demostrando que su gravedad contiene el secreto de la levedad. Éste es un razonamiento que resulta típicamente oriental: la complementariedad de los contrarios; la gravedad que guarda el secreto de la levedad. Y eso es, precisamente, lo que ofrecen los Señores chinos de Sergio Pángaro: nos invitan a hacer un paréntesis en medio de la pesadez cotidiana para respirar la levedad de una construcción imaginariamente oriental que flota ligeramente “sostenida sólo por el aire”.


Publicado originalmente (con ligeras modificaciones )
en el diario El Litoral el 22 de diciembre de 2007.


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EL SEÑOR TAO


I


El Amor es una tremenda construcción
que el Hombre sostiene con su cuerpo,
sobre una ladera escarpada.
Esto (la Construcción) siempre está a punto de aplastarlo.
No obstante el Hombre se duerme.
Cierra los ojos y ve que su Deseo mantiene la construcción sobre sí.
Un día más que pasa,
y en sus piernas solo quedan los huesos.
La carne ha quedado unos metros más arriba.
Tampoco las manos sirven ya para sostener.
Parece ser que este detalle poco importa,
porque mientras tenga Deseo,
la construcción del Amor se afirmará sobre él.


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EL SEÑOR WO


I

Existen gestos en la naturaleza
cuya belleza no se puede explicar.
¿Para qué existe la Belleza?
Descanso mis fatigados miembros
cuando me hago esta pregunta.
El sillón es blando
y el televisor emite un documental sobre las especies.
Veo un par de nutrias girando sobre sí mismas.
¿Qué las induce a realizar esos movimientos innecesarios?
Veo cómo colocan un grano de arena dentro de una ostra.
Explican que, al cabo de unos años,
la ostra habrá recubierto aquella molestia
con una valiosa capa de nácar.
Miles de ostras viven tranquilamente.
Mientras que otras llevan dentro algo que las inquieta.
Ésas dan una perla.


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EL SEÑOR ( )


I

El señor ( ) se muestra satisfecho
con esta narración,
y creo comprender el por qué.
Conozco su manera de pensar.
Tal vez imagina
que una parte de su nombre (vacío)
ha venido conmigo (el narrador).

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SOBRE SERGIO PÁNGARO EN INTERNET


CLUB DE FUN: "Los Señores Chinos de Sergio Pángaro".

FRIERA, SILVINA:
"Me gustaría ser un dandy al estilo de Oscar Wilde". En diario Página/12. Edición del Lunes, 6 de agosto de 2007.


GORODISCHER, JULIÁN: "El hombre que viaja con la mente". En diario Página/12. Edición del Viernes, 4 de noviembre de 2005.

ROCK.COM.AR: "Baccarat".

SATO, AMALIA: "Presentación de Señores chinos, de Sergio Pángaro, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, 1999". Publicado en el blog de la revista TOKONOMA.

sábado, 6 de febrero de 2010

THE ANDERSON & ROE PIANO DUO, Mozart / Piazzolla


MÚSICA Y SENSUALIDAD


"La expresión artística de la sensualidad requiere un modo adecuado a la misma sensualidad, a la inmediatez correspondiente; en opinión del "esteta A" [seudónimo del filósofo danés Søren Kierkegaard], esta adecuación la alcanzó magistralmente Mozart por medio de la música. Esto en primer lugar, porque la música es el medio de la inmediatez: Lo musical es sucesión, es variedad, es juego y es capaz de despertar los más variados sentimientos en una persona (...). [Según Kierkegaard] «el objeto absoluto de la música lo constituye la genialidad erótico-musical»."

(LUIS GUERRERO MARTÍNEZ:
La verdad subjetiva: Søren Kierkegaard como escritor. México, D. F.: Universidad Iberoamericana, 2004; p. 111).


WOLFGANG AMADEUS MOZART: "Allegro con spirito".
Primer movimiento de la Sonata para dos pianos en Re mayor, K. 448.


PURA VIRUTA

"Fuera de Borges, tal vez el escritor argentino más potenciado en el extranjero, el tango aparece en otros autores menos conocidos internacionalmente, así para Luis H. Velázquez es "pura viruta de música. Es peligroso porque en seguida prende fuego."

(LUIS LABRAÑA Y ANA SEBASTIÁN: Tango: Introducción a la historia del tango. Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1988, p. 115.).


ASTOR PIAZZOLLA: Libertango.
(Arr. Anderson & Roe).


LOS INTÉRPRETES

Greg Anderson y Elizabeth Joy Roe se conocieron en el año 2000 en la Academia Juilliard de Nueva York, de la que han egresado. Conocidos por sus presentaciones anticonvencionales, The Southampton Press los describió como "Fred Astaire y Ginger Rogers transpuestos de la pista de baile al teclado". Los videos musicales del dúo, disponibles en YouTube, fueron producidos y editados por ellos mismos. Intérpretes vituosos, cultivan por igual el repertorio académico y la música pop, habiendo realizado arreglos para dos pianos de obras como "La consagración de la primavera" de Igor Stravinsky o "La Pasión según San Mateo" de Johann Sebastian Bach, y "Billie Jean" de Michael Jackson, "Imagine" de John Lennon o "Stayin' Alive" de Bee Gees. En el año 2006 compusieron y estrenaron la "STAR WARS Fantasy", cuatro impresiones para dos pianos basadas en las melodías John Williams (quien también fuera egresado de la Academia Juilliard), y en el 2008 publicaron Reimages, su primer CD, en el que se incluye una colección de sus videos musicales. El sitio web oficial de Anderson & Roe es www.andersonroe.net.

jueves, 4 de febrero de 2010

CHARLES BUKOWSKI, aire y luz y tiempo y espacio


CHARLES BUKOWSKI
(Andernach, Alemania, 1920 - Los Ángeles, Estados Unidos, 1994)

[Foto tomada de aquí]



aire y luz y tiempo y espacio

"–ya sabés, he tenido una familia, un trabajo,
algo siempre estaba en el
camino
pero ahora
he vendido mi casa, he encontrado este
sitio, un estudio grande, deberías ver el espacio y
la luz.
por primera vez en mi vida voy a tener
un sitio y tiempo para
crear."

no, nene, si vas a crear
crearás aunque trabajes
16 horas al día en una mina de carbón
o
crearás en un cuarto pequeño con 3 niños
mientras estás
desocupado,
crearás con parte de tu mente y de tu cuerpo
faltante.
crearás ciego
mutilado
demente,
crearás con un gato subiéndote
por la espalda mientras
la ciudad entera se estremece con terremotos, bombardeos,
inundaciones e incendios.

nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con la creación
y no crean nada
excepto quizás una vida más larga para encontrar
nuevas excusas.

Traducción: Diego E. Suárez

air and light and time and space // "–you know, I’ve either had a family, a job, / something has always been in the / way / but now / I’ve sold my house, I’ve found this / place, a large studio, you should see the space and / the light. / for the first time in my life I’m going to have / a place and the time to / create." // no baby, if you’re going to create / you’re going to create whether you work / 16 hours a day in a coal mine / or / you’re going to create in a small room with 3 children / while you’re on / welfare, / you’re going to create with part of your mind and your body blown / away, / you’re going to create blind / crippled / demented, / you’re going to create with a cat crawling up your / back while / the whole city trembles in earthquake, bombardment, / flood and fire. // baby, air and light and time and space / have nothing to do with it / and don’t create anything / except maybe a longer life to find / new excuses / for. (En BUKOWSKI, Charles: The last night of the earth poems. New York: Harper Collins Publisher, 2002. Publicación original: Boston: Black Sparrow Books, 1992).

martes, 2 de febrero de 2010

EDUARDO MATEO & DIANE DENOIR, Mejor me voy

DIANE DENOIR, circa 1970.

(FUENTE: Mateo clásico, Volumen 2. Montevideo: SONDOR, 1995.)

Mejor me voy

Letra y música: Eduardo Mateo*
Canta: Diane Denoir**

Más que ternura tienen tus ojos tristes, penas.
Más que cansadas quedan tus manos chicas, muertas.
Más que agotado quedas pensando triste, solo.
Y en un rincón te quedas mientras un llanto asoma.

Tal vez te guste mucho pasar tus horas solo.
Mucho me duele ver que cuando piensas lloras.
Nunca me cuentas nada, pues sufres solo. Mira,
no puedo verme inútil, mejor te dejo y llora, me voy.

Si de nada sirvo para ti, mejor me voy.



EDUARDO MATEO
(Montevideo, 1940-1990)
[Foto tomada de aquí]

ACORDES

MEJOR ME VOY
(Eduardo Mateo)
(Transcripción: Ney Peraza / Adaptación: Diego E. Suárez)

Intro:

Cm Eb

E---------3-------|
B---------4-------|
G---5---5---5-----| 4 veces
D-----5---------5-|
A-3-----------6---|
e-----------------|


Cm Cm(Maj7) Cm7 Cm6 Fm7 Gm/Bb Bb Ebmaj7 G
Más que ternura tienen tus ojos tristes, penas.
Cm Cm(Maj7) Cm7 Cm6 Fm7 Gm/Bb Bb Ebmaj7 G
Más que cansadas quedan tus manos chicas, muertas.
Am Am/G Fmaj7 Em Dsus2 G
Más que agotado quedas pensando triste, solo.
Am Am/G Fmaj7 Em Dsus2 G
Y en un rincón te quedas mientras un llanto asoma.

[Inter = Intro]

Tal vez te guste mucho pasar tus horas solo.
Mucho me duele ver que cuando piensas lloras.
Nunca me cuentas nada, pues sufres solo. Mira,
Am Am/G Amaj7 Em Dsus2 G Csus2
no puedo verme inútil, mejor te dejo y llora, me voy.

Bb Abmaj7 C C/F
Si de nada sirvo para ti, mejor me voy.

Cm [x 3 5 5 4 3]
Cm(Maj7) [x 3 5 4 4 x]
Cm7 [x 3 5 3 4 3]
Cm6 [x 3 x 2 4 3]
Fm7 [1 3 1 1 4 1]
Gm/Bb [x 1 x 3 3 3]
Bb [x 1 x 3 3 1]
Ebmaj7 [x x 1 3 3 3]
G [3 2 0 0 0 3]
Am [x 0 2 2 1 0]
Am/G [3 x 2 2 1 x]
Fmaj7 [1 x 2 2 1 x]
Em [x x 2 0 0 0]
Dsus2 [x x 0 2 3 0]
Csus2 [x 3 5 5 3 3]
Abmaj7 [4 x 5 5 4 x]
C [x 3 2 0 1 0]
C/F [x 3 3 0 1 0]



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NOTAS

* Eduardo Mateo compuso esta pieza en 1966 ó 1967, dedicándosela a Diane Denoir. Pese a que la canción está registrada como de autoría exclusivamente suya, se sabe que Rubén Rada colaboró con la segunda vuelta de la letra y con la melodía de la coda. Como en otras composiciones del mismo autor, "Mejor me voy" posee reverberaciones de la moda barroquizante de mediados de los años '60, en el ámbito armónico, en la figuración de la guitarra y en las líneas descendentes de los bajos (Cfr. Mateo. Cancionero para guitarra. Transcripciones de Ney Peraza. Montevideo: Taller Uruguayo de Música Popular, 1997).

** Diane Denoir, una voz sutil, intimista, precursora de la bossa-nova en Uruguay, sigue siendo hasta hoy un importante referente en la música popular uruguaya. Sus inicios como cantante acompañada por Eduardo Mateo, así como sus composiciones musicales, le han valido el reconocimiento tanto de la prensa especializada como de importantes cantantes, músicos y poetas latinoamericanos. Uruguaya de nacimiento, hija de austriacos y educada en un colegio francés, Diane Denoir transita por la bossa-nova tanto en portugués como en inglés o francés, haciendo del género brasilero una propuesta de carácter universal, similar al jazz. (http://dianedenoir.com).


sábado, 23 de enero de 2010

PABLO GALLO, h i p e r h í b r i d o s


Simbiosis antitéticas, injertos ideológicos, enunciados contrafácticos, los inexplicables h i p e r h í b r i d o s de Pablo Gallo son un banquete de ingenio y técnica.








EL AUTOR

(A Coruña, 1975) Cursó estudios en la Escuela de Arte Pablo Picasso de A Coruña y en la Escuela de Arte Massana de Barcelona. En 1995 realizó su primera exposición individual, desde entonces ha participado en numerosas muestras de ámbito estatal. Sus pinturas han sido galardonadas con diferentes premios: Premio Adquisición III Certamen de Pintura Fundación María José Jove, A Coruña, 2008 / Mención Honorífica VII Certamen de Pintura Goya, Bilbao, 2007 / 2ºPremio Certamen de Pintura Fundación Carriegos, León, 2006 / 2º Premio XI Certamen de Pintura de Sestao, Bizkaia, 2006 / 2º Premio Certamen de Pintura Goya, Bilbao, 2005 / Premio Adquisición IX Certamen de Pintura de la Diputación de A Coruña, 2005 / Mención Honorífica IV Certamen de Pintura Colegio de Ingenieros de Caminos de Bilbao, 2005. Desde el año 2005 vive en Bilbao. Contacto: pintorgallo@yahoo.es.

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MÁS DE PABLO GALLO EN INTERNET

El Blog de Pablo Gallo: Blog personal del autor, con vínculos a obras de autoría propia y ajena.

El Ornitólogo: Tras la pantalla de un "breve inventario ilustrado de los pájaros del mundo",
a través de sus dibujos el autor nos introduce en su galaxia de preferencias musicales.

Micrometrajes Apátridas: Producción fílmica del autor disponible en youtube.

Pinturas: Exposición de las series "El pintor siempre llama dos veces" (2004), "Imágenes de bazar" (2005-2007) y "Relecturas" (2009).

Libro del Voyeur: Dibujos que acompañan los textos breves de 69 escritores españoles y latinoamericanos (entre ellos, los argentinos Andrés Neuman, Gustavo Nielse, Fernanda García Lao y Gabriel Báñez). Está prevista la edición del libro en España en el mes abril del presente año por Ediciones del viento.

viernes, 22 de enero de 2010

La poética del cine en tres de los Cuentos de amor, de locura y de muerte, de Horacio Quiroga




BUSTO DE HORACIO QUIROGA EN EL PATIO DE LA
QUE FUERA SU CASA EN SAN IGNACIO, MISIONES.

[Foto: Diego E. Suárez]


Junto con la literatura naturalista, la fotografía y el fonógrafo, el cine fue otra respuesta técnica ofrecida para satisfacer el gusto del siglo XIX por el realismo. El filme era una nueva forma de narrar que traía consigo un valor de fuerte impacto en lo futuro: la inmediatez (como sabemos, el tiempo de la historia en el cine es más veloz que el tiempo de la historia en la literatura). Y por si esto fuera poco, el celuloide no sólo confirmaba que una imagen dice más que mil palabras, sino, además, que muchas imágenes secuenciadas pueden más que el literario efecto de lo real. Esta crisis acarreó un alivio muy grande para la literatura de la época, permitiéndole la búsqueda de nuevos horizontes.

Ya en la Argentina de principios del siglo XX, el cine era un producto de consumo masivo cuyas secuelas trascendían las salas de proyección, invadiendo las costumbres sociales y la cultura popular. Jorge Rivera dice al respecto: “El mundo del ‘biógrafo’ y las figuras seductoras de las ‘estrellas’ y ‘galanes’ adquirieron por entonces un perfil definido como modelos de vida e inclusive como depositarios de la pasión. La literatura no dejó de advertir y anotar esas complejas transacciones entre lo real y lo ficticio”.

En el caso de Horacio Quiroga, los puntos de convergencia entre literatura y cine fueron muchos. Entre 1919 y 1922 redactó para las revistas argentinas Caras y Caretas y Atlántida críticas cinematográficas –tarea que abandonó tras la aparición del cine sonoro–, escribió un guión, “La jangada” –una combinación de sus cuentos “Una bofetada” y “Los Mensú”–, e intentó dirigir una película basada en su cuento “La gallina degollada”.

La relevancia que da el narrador a los gestos –“la expresividad es el espejo del alma”, dice en alguna parte–, la reminiscencia que trae aparejada la estereotipificación de los personajes, las atmósferas y el exotismo escenográfico, hacen pensar que la literatura y el cine mudo dialogan en su escritura.

Aunque, como bien señala Pablo Rocca, las relaciones entre cine y teatro o cine-negocio aparecen en las narraciones de Quiroga en forma habitual desde 1918 (“Miss Dorothy Phillips, mi esposa”, de Anaconda (1921), o “El espectro” de El desierto (1924), “El puritano” y “El vampiro” de Más allá (1935)), el siguiente tríptico de microensayos plantea la posibilidad de entrever algunos antecedentes tempranos de la poética del cine en tres de los Cuentos de amor, de locura y de muerte, de 1917.


PIEDRAS PRECIOSAS / Los ojos en “Una estación de amor”

En un comentario sobre “Miss Dorothy Phillips, mi esposa” Carlos Chernov señala lo siguiente: “... Lo que más me llama la atención es la insistencia de Quiroga en el embrujo de los ojos. No ojos para ver sino para ser vistos: piedras preciosas... Quiroga dice: ‘No debe olvidarse que contadísimas veces en la vida nos es dado ver tan de cerca a una mujer como en la pantalla’.” Esta cita es un interesante disparador para buscarle los ojos a los cuentos de Quiroga.

En “Una estación de amor”, el primero de los Cuentos de amor, de locura y de muerte, el narrador envuelve la escena en la que Nébel y Lidia se enamoran a primera vista con una atmósfera de ensueño, lograda a partir de una minuciosa descripción:

Nébel fijó entonces atentamente los ojos en la hermosa criatura. Era una chica joven aún, acaso no más de catorce años, pero ya núbil. Tenía bajo el cabello oscuro, un rostro de suprema blancura, de ese mate y raso que es patrimonio exclusivo de los cutis muy finos. Ojos azules, largos, perdiéndose hacia las sienes entre negras pestañas. Tal vez un poco separados, lo que da, bajo una frente tersa, aire de mucha nobleza o de gran terquedad. Pero sus ojos, tal como eran, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza. Y al sentirlos Nébel detenidos un momento en los suyos, quedó deslumbrado.

Y da la impresión de que no es para menos. Los deslumbrantes ojos de Lidia, esos ojos de estrella de cine, reaparecerán más adelante, en otra circunstancia feliz:

Lidia llegó cuando él estaba ya de pie. Avanzó al encuentro de Nébel, los ojos centelleantes de dicha, y le tendió un gran ramo de violetas, con adorable torpeza.

Después se sucederán escenas complicadas y tristes que tendrán a la madre como tercera en discordia. La joven pareja tendrá que romper su noviazgo y renunciar a su compromiso, puesto que el padre de Nébel no aprobará su matrimonio, y, junto con el amor, se extinguirán las manifestaciones de los ojos de Lidia.

Acerca de la incidencia de estas alusiones, podríamos afirmar que la primera –la larga descripción de los ojos–, instala en el cuento, como ya se dijo, un halo de ensueño propio de las historias románticas. Ese halo se irá matizando a lo largo de la narración: de una claridad deslumbrante, irá tiñéndose de negro, eclipsando paulatinamente la visión, hasta la muerte de la madre de la muchacha. En la coda del cuento el diálogo de miradas forma parte del pasado, y a Lidia pareciera que se le han borrado los ojos del rostro:

El tren partió. Inmóvil, Nébel siguió con la vista la ventanilla que se perdía.
Pero Lidia no se asomó.


LA ALHAJA DEFINITIVA / El lenguaje gestual en “El solitario”


“El solitario” es un texto que parece contagiado del exotismo presente en los escenarios del incipiente cine de Hollywood. En él (en el texto) aparecen, además, algunas señas del estilo de Quiroga: hay apenas dos personajes y el tiempo de la acción es breve, con un tiempo de la narración ajustado hasta focalizar una situación. Los personajes son Kassim –hombre enfermizo, joyero de profesión–, y su esposa María –mujer hermosa de origen callejero, que había aspirado con su hermosura a un más alto enlace–.

La escena que sintetiza todas las escenas es la del joyero entregado a su labor, mientras su mujer lo insulta histéricamente, primero culpándolo de la pobreza en la que estaban sumidos, y terminando por acusarlo de poco hombre y de cornudo. La escena parece siempre la misma, y el tiempo no pasa a fuerza repetición. Hasta que en el momento culminante del cuento (y de la paciencia de cualquier joyero que se precie como tal), Kassim asesina a su mujer mientras ésta dormía, clavándole en medio del pecho desnudo el lujoso solitario que momentos antes labraba.

Hagamos un experimento: borremos las líneas de diálogo de un fragmento del cuento:

Kassim trabajaba esa noche hasta las tres de la mañana, y su mujer tenía luego nuevas chispas que ella consideraba un instante con los labios apretados.
Porque su pasión era las voluminosas piedras que Kassim montaba. Seguía el trabajo con loca hambre de que concluyera de una vez y apenas aderezada la alhaja, corría con ella al espejo. Luego, un ataque de sollozos.
Cuando se franquea cierto límite de respeto al varón, la mujer puede llegar a decir a su marido cosas increíbles.
La mujer de Kassim franqueó ese límite con una pasión igual por lo menos a la que sentía por los brillantes. Una tarde, al guardar sus joyas, Kassim notó la falta de un prendedor –cinco mil pesos en dos solitarios–. Buscó en sus cajones de nuevo.
Su mujer, los ojos encendidos y la boca burlona, se erguía con el prendedor puesto.
María se rió.
Kassim se demudó.

Esta muestra alcanza. Hasta aquí, eliminamos quince líneas de diálogo, y parece no notarse. Es tal el énfasis visual de las expresiones y las posturas, que casi no es necesario que los personajes hablen. Quiroga explota un lenguaje gestual comparable al de la actuación del cine mudo. La escena de la muerte de María es un ejemplo preciso:

No había mucha luz. El rostro de Kassim adquirió de pronto una dureza de piedra y suspendiendo un instante la joya a flor de seno desnudo, hundió firme y perpendicular como un clavo el alfiler entero en el corazón de su mujer.
Hubo una brusca apertura de ojos, seguida de una lenta caída de párpados. Los dedos se arquearon y nada más.
La joya, sacudida por la convulsión del ganglio herido, tembló un instante desequilibrada. Kassim esperó un momento; y cuando el solitario quedó por fin perfectamente inmóvil, se retiró, cerrando tras de sí la puerta sin hacer ruido.

Un desenlace por analogía: la codiciosa enamorada de las joyas, muere asesinada por un joyero y con una alhaja, la definitiva, atravesándole su corazón.


EL MONSTRUO MÚLTIPLE / Estereotipos en “La gallina degollada”

“La gallina degollada” es la historia de una pareja que tiene la ilusión de que, después de cuatro intentos fallidos, una niña podrá salvar su matrimonio. Los cuatro hermanos idiotas se conducen como si fueran uno solo. El mayor tiene doce años y el menor ocho, y están juntos todo el tiempo:

Casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.

Un monstruo de ocho brazos y cuatro cabezas, que ante una situación cotidiana, reaccionará de la manera más imprevista y atroz.

Un día en que la sirvienta degollaba en la cocina a una gallina, vio a los cuatro idiotas “... con los hombros pegados uno a otro; mirando estupefactos la operación. Rojo... Rojo...”. La sirvienta los echó a empujones y fueron a parar a su banco. Pero ya era tarde. Más tarde, la niña sería abordada por el monstruo múltiple:

Uno de ellos le apretó el cuello, apartando los bucles como si fueran plumas, y los otros la arrastraron de una sola pierna hasta la cocina, donde esa mañana se había desangrado la gallina, bien sujeta, arrancándole la vida segundo por segundo.

Los bucles como plumas, la cocina, todos indicios que rumorean qué sucederá. Nada más se describe ni se muestra. El resto lo debemos deducir de ese “silencio fúnebre” después del grito de auxilio.

En este cuento encontramos la síntesis de lo comentado anteriormente:

- La truculencia va intensificándose desde la presentación de los cuatro idiotas, pasando por la narración de sus historias particulares y de los conflictos de pareja de los padres, culminando con la trágica morbosidad del asesinato;

- Quiroga se vale de personajes estereotipados (los idiotas, los padres frustrados, la sirvienta, la niña inocente), despertando en el lector reminiscencias no sólo literarias, sino también cinematográficas.

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BIBLIOGRAFÍA


BUDASSI, Sonia: "Horacio Quiroga. El cine como primer experimento". En diario Perfil, Domingo 30 de Septiembre de 2007, Año II Nº 0198, Buenos Aires, Argentina.


CIANCIO, Gerardo: “Horacio Quiroga: los días de sepia en sepia, las noches de verde en verde”. Publicado originalmente en Insomnia, Nº 115 .

CHERNOV, Carlos: “El cine y los ojos en la literatura argentina”. En Narrativa argentina: Séptimo encuentro de escritores “Dr. Roberto Noble”, ISBN 950-9897-19-1, Buenos Aires, Fundación Roberto Noble, Serie Comunicación y Sociedad, Cuaderno Nº 9, 1995, pp. 19-21.

GARCÍA, Guillermo: “Horacio Quiroga y el nacimiento del escritor profesional”. En Revista CiberLetras, ISSN: 1523-1720 Nº 12, enero 2005.

GOCIOL, Judith: “Horacio Quiroga, entre la literatura y el cine”. En Revista La Maga. Publicado el 29 de octubre de 1997.

HAMED, Amir: “El ensueño y eso otro”. Publicado originalmente en Insomnia, Nº 18.

MONLEÓN, Sigfrid: “Horacio Quiroga”. En sigfrid-monleon.blogspot.com. Entrada de junio del 2007.


POSADAS , Abel: “Horacio Quiroga, el crítico”. Publicado en Leedor el 14-06-2008.

QUIROGA, Horacio: Cuentos de amor, de locura y de muerte. México, Editores Mexicanos Unidos, 1992.

RIVERA, Jorge: “El cine en la literatura argentina de los años ’20 y ‘40”. En Narrativa argentina: Séptimo encuentro de escritores “Dr. Roberto Noble”, ISBN 950-9897-19-1, Buenos Aires, Fundación Roberto Noble, Serie Comunicación y Sociedad, Cuaderno Nº 9, 1995, pp. 46-52.

ROCCA, Pablo: "Horacio Quiroga ante la pantalla". En Anales de literatura hispanoamericana, ISSN 0210-4547, Nº 32, 2003 , pp. 27-36.

TANI, Ruben: "La Vampiresa de Horacio Quiroga". En Actas de las Jornadas de Homenaje a Horacio Quiroga. Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 1998, pp. 125-128.





QUIROGA, EL REY DE LA SELVA.

[Foto: Imagen del dominio público]


miércoles, 20 de enero de 2010

HORACIO QUIROGA: "La gallina degollada" según Alberto Breccia


QUIROGA, Horacio: "La gallina degollada". En Revista FIERRO a fierro. Año I, Nº 8, Abril 1985. Buenos Aires, Ediciones de la Urraca, pp. 77-86. [Comentario de Ricardo Piglia; Guión de Carlos Trillo, Dibujos de Alberto Breccia]. Restauración: Diego E. Suárez.

HORACIO QUIROGA: "La Gallina Degollada" (Trillo/Breccia)

domingo, 10 de enero de 2010

CAMILLE: La Morada de un Cielo / La Demeure D'un Ciel




La Morada de un Cielo

Nos conocimos
Bajo los peldaños
Del palacio
A los pies de la escalera de hielo
Tus pies bailaban
Desnudos sobre la nieve
Y cantabas este aire lleno de malicia y de gracia

Quítate ahora
Tus zapatos
Y calza en tu pie
Algunos ovillos de nube
Porque aquí a partir de ahora
Es la morada de un cielo

Subimos
Todos los peldaños
Del palacio
Hasta lo alto de la escalera de hielo
Un ingenuo
Nos esperaba
Y nos casó
Entre los pájaros salvajes

Quítate ahora
Tus zapatos
Y calza en tu pie
Algunos ovillos de nube
Porque aquí a partir de ahora
Es la morada de un cielo
La morada de un cielo

Traducción: Diego E. Suárez

La demeure d'un ciel: On s'est connu / En bas des marches / Du palais / Tout en bas de l'escalier de glace / Tes pieds dansaient / Nus sur la neige / Et tu chantais cet air plein de malice et de grâce // Ôte maintenant / Tes souliers / Et chausse à ton pied / Quelques pelotes de nuées / Car ici désormais / Est la demeure d'un ciel // On a monté / Toutes les marches / Du palais / Jusqu'en haut de l'escalier de glace / Un ingénu / Nous attendait / Et nous a mariés / Parmi les oiseaux sauvages // Ôte maintenant / Tes souliers / Et chausse à ton pied / Quelques pelotes de nuées / Car ici désormais / Est la demeure d'un ciel / La demeure d'un ciel

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