[Foto: João Milet Meirelles]

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LITERATURA Y CRÍTICA | MÚSICA | CINE | PLÁSTICA |
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MOLINETES MULTICOLORES QUE GIRAN INDAGANDO ESENCIAS |
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lunes, 20 de diciembre de 2010

JOHN LENNON, Happy Xmas (War Is Over)

Grandes Guerras, guerras pequeñas, cotidianas. Guerras de pareja, guerra de los sexos; con el vecino, con el colega, con uno mismo; con el presente, con el recuerdo. Guerras de clases, de intereses; egoístas, inútiles, absurdas; autodestructivas; de todo vale y sálvese quien pueda. Las guerras se terminan (si vos querés). Shalom javerim / Paz, amigos / Om shanti shanti... Hare rama. El amor verdadero todo lo puede. Feliz 2011 para cada uno.

video

(Feliz Navidad, Kyoko;
Feliz Navidad, Julian)

Así que es Navidad...
¿Y qué es lo que han hecho?
Otro año termina
y uno nuevo va a empezar.

Y así que es Navidad...
espero que se diviertan
el cercano y el querido,
el viejo y el joven.

Una muy alegre Navidad
y un feliz Año Nuevo.
Esperamos que sea uno bueno
sin nada que temer.

Así que es Navidad...
para el débil y para el fuerte,
para los ricos y los pobres,
el mundo está tan mal.

Así que feliz Navidad
para negros y blancos,
para amarillos y rojos,
dejemos de pelear.

Una muy alegre Navidad
y un feliz Año Nuevo.
Esperamos que sea uno bueno
sin nada que temer.

Así que es Navidad...
¿Y qué es lo que hemos hecho?
Otro año termina
y uno nuevo va a empezar.

Así que feliz Navidad
esperamos que se diviertan
el cercano y el querido,
el viejo y el joven.

Una muy alegre Navidad
y un feliz Año Nuevo.
Esperamos que sea uno bueno
sin nada que temer.

La guerra se termina (si vos querés).

Hare Rama.


Traducción: Diego E. Suárez.

Happy Xmas (War Is Over) // (Happy Xmas Kyoko / Happy Xmas Julian) / So this is Xmas / And what have you done / Another year over / And a new one just begun // And so this is Xmas / I hope you have fun / The near and the dear one / The old and the young // A very Merry Christmas / And a happy New Year / Let's hope it's a good one / Without any fear // And so this is Xmas / For weak and for strong / For rich and the poor ones / The world is so wrong // And so happy Xmas / For black and for white / For yellow and red ones / Let's stop all the fight // A very Merry Xmas / And a happy New Year / Let's hope it's a good one / Without any fear // And so this is Xmas / And what have we done / Another year over / And a new one just begun // And so happy Xmas / We hope you have fun / The near and the dear one / The old and the young // A very Merry Xmas / And a happy New Year / Let's hope it's a good one / Without any fear // War is over (If you want it) / Hare Rama.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

NORAH JONES, Are you lonesome tonight?

Preguntas que se encadenan, palabras simples, melodía exquisita, la voz de Norah Jones y unos arreglos que embellecen la versión de Elvis Presley. La canción, publicada originalmente en 1926, fue compuesta por los neoyorquinos Lou Handman (música) y Roy Turk (letra). Esta aparición televisiva de Norah Jones data del año 2002, en el especial "Elvis Lives Tribute", realizado por la cadena estadounidense NBC.



¿Estás sola esta noche,
me echas de menos esta noche?
¿Lamentas nuestra separación?

¿Acaso tu memoria regresa
al día soleado y brillante
en que te besé y te dije dulces palabras?

¿Las sillas de tu sala
parecen vacías y desnudas?

¿Miras fijamente el umbral de tu casa
y me figuras ahí?

¿Tu corazón está lleno de dolor,
debería yo volver otra vez?

Dime amor mío, ¿estás sola esta noche?

Are you lonesome tonight, / do you miss me tonight? / Are you sorry we drifted apart? // Does your memory stray / to a bright sunny day / when I kissed you and called you sweetheart? // Do the chairs in your parlor / seem empty and bare? // Do you gaze at your doorstep / and picture me there? // Is your heart filled with pain, / shall I come back again? / Tell me dear, are you lonesome tonight?

Posdata: "Lonesome" es un adjetivo cuya neutralidad genérica se pierde en la traducción al español, puesto que no contamos en nuestra lengua con una palabra que se refiera a la soledad sin flexión de género (solo/sola, solitario/solitaria, etc.). Esta neutralidad permite que el destinatario de la canción, en inglés, pueda ser indistintamente un hombre o una mujer sin necesidad de modificar una coma de la letra original.

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jueves, 26 de agosto de 2010

GIMÉNEZ / CUENYA, Argentina Superpotencia

En el año 2208 la Peste Trasca arrasa el planeta y los únicos sobrevivientes son - increíblemente - los argentinos. El mundo había cambiado. La Era Intergaláctica estaba ahora dominada por los argentinos, con todo lo que ello conlleva: naves espaciales criollas atadas con alambre, capitán de camiseta y gorro de lana, cimarrones que van y vienen, el ocio es ley, a flor de labio el léxico callejero... ciencia-ficción cartonera salpimentada con guiños intertextuales (William Blake, Xul Solar, La naranja mecánica según Stanley Kubrick, etc.).

Protagonizan esta historia, entre otros, dos heroicos antihéroes: el Capitán Anónimo y el Sargento Jerónimo Peralta, un perro AGA - Animal Genéticamente Alterado -, con el don del habla y coeficiente intelectual mayor o igual al humano (obviamente tiene derecho al voto en la Nueva Argentina Libre, Justa y Soberana), ambos, tripulantes de la nave Diego Armando Maradona de transporte comercial. Los villanos: El Consejo Newton, encabezado por el Comandante Superior Gerente Fausto Fernández, secundados por un ejército de Seriales, cipayos de lo correcto. Es el enfrentamiento entre el ser como debe ser (el dominio del Consejo Newton) y el ser como es (la resistencia encarnada por el Capitán Anónimo y su ayudante); lo cual expresa una reformulación de un viejo antagonismo - o vieja zoncera -: civilización vs. barbarie.

El libro, con guión de Héctor R. Cuenya y dibujos de Juancho Giménez, consta de tres partes: "Capítulo I: La Rebelión del Consejo Newton, Parte 1: Los argentinos son eternos", "Capítulo I: La Rebelión del Consejo Newton, Parte 2: La ley del menor esfuerzo" y "Capítulo I: La Rebelión del Consejo Newton, Parte 3: El grito sagrado". Fue publicado por milena caserola y presentado el 30 de julio en la Biblioteca Nacional de la República Argentina. En dicha presentación el guionista comentó: "El territorio de estas páginas es un lugar de comunidad, de objetos que rodean nuestra vida cotidiana, del ingenio de la pobreza (aprender a ser pobre, encontrar el rebusque, encontrarle la vuelta) y, obvio, el pop está omnipresente, cual banda sonora: la cultura de masas, los ídolos, el santoral de los grasas, Andy Warhol, la película de La guerra de las galaxias."

Tenemos el privilegio de compartir en exclusiva ARGENTINA SUPERPOTENCIA - Capítulo I: La Rebelión del Consejo Newton.

Capitán Anónimo says: "Tenemos las armas más letales: astucia, imaginación y audacia".

Giménez & Cuenya - ARGENTINA SUPERPOTENCIA
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PARA AMPLIAR

CUENYA, Héctor R.: "Algunas ideas y/o imágenes sobre Argentina Superpotencia". En lordcheselin.blogspot.com.

DIARIO La Opinión Austral (jueves 1 de julio 2010): "El Rincón muestra historieta 'Argentina Superpotencia'". En laopinionaustral.com.ar.

DIARIO La Opinión Austral (sábado 10 de julio 2010): "De dibujos y antihéroes". En laopinionaustral.com.ar.

lunes, 23 de agosto de 2010

FOGWILL, Una dedicatoria


Santa Fe de la Vera Cruz, viernes 14 de agosto de 2009, Sala Saer del Foro Cultural Universitario. En el 5º Argentino de Literatura, Ana María Camblong nos hace reír y reflexionar sobre la escritura de Fogwill. Fogwill la escucha atentamente y cuando ella termina su lectura, él abandona su butaca y escala los peldaños del auditorio dando zancadas, trastabilla, cae de rodillas y como impulsado por resortes vuelve a ponerse de pie puteando por lo bajo. "No pasa nada, sigan no más", nos ordena, y desaparece por la puerta de salida. Finalizada la mesa de expositores, me acerco a saludar a Ana, y Fogwill reaparece detrás de mí interponiéndose sin pedir permiso. "Esto es para vos", le dice y le alarga un papelito escrito, como esas cartitas que se envían de banco a banco dos chicos de secundaria. Ana le agradece y le preguntamos: "¿Se lastimó cuando cayó?". "¡Sí! Mirá, me sale sangre", nos responde y levanta la botamanga de su corderoy para ostentar una rodilla lastimada. No estaba en mis planes hacerlo en esas circunstancias, pero le solicito que me firme un ejemplar de Partes del Todo. Él toma el libro en sus manos y mirando la tapa me espeta: "¿Qué hacés con esta mierda?" Yo esgrimo en mi defensa: "Este libro a mí me gustó mucho, además lo tengo muy asociado a una época de mi vida". "Bueno - me corta, sin dar importancia a lo que digo - ¿qué querés que ponga?" Eso ya era demasiado para mí. Siguiéndole la corriente sarcástica le digo señalándole la pierna: "Yo quiero que me lo firme con sangre". Recién entonces pareció tomarme en serio. Levantó de nuevo la botamanga, selló la dedicatoria con su rodilla herida, la firmó y agregó: "Chupá". Nos reímos y salimos juntos hacia el hall. Fue la primera y última vez que traté a Fogwill en persona. Desde entonces, tengo el curioso privilegio de atesorar en mi biblioteca una muestra de esa sangre, que - glóbulos más, glóbulos menos - sirvió de combustible para encender su mente e impulsar el trazo de su escritura.

El fin de semana pasado el autor de Los Pichiciegos terminó de ser aspirado desde un vacío del tiempo. Nos dejó su palabra-imagen-eco-silencio, no como legado solemne, sino como parte de sí, con todo lo bueno y todo malo de un ser humano que elijió ser un caminante de las letras.


VERSIÓN (DE SENTIMIENTO DE SÍ)

Voz que creada de sí, gritando a nada
vuelves a aparecer intercalada
aquí en mi voz grabando tu cadencia:
eco que canta donde me silencia.

Eco que me silencia y me revela
eco que es yo, que fui y que me desvela
habitándome aún con oraciones
que forman mi razón: sus omisiones.

Misión de oír y de escuchar latidos
de tantos muertos que en la voz habitan
(Se repite en mí cuando los mido
midiendo estas palabras que los citan)
.
Yo estoy entero aquí, pero partiendo
frases que dividen y no entiendo.

martes, 6 de julio de 2010

Poesía Gauchesca Astronómica


Entre Marte y Júpiter hay un Cinturón de Asteroides.

El asteroide #19079 “Hernández”, posee un período orbital* de 5,12 años y el asteroide #19080 “Martínfierro”, uno de 3,53 años.

Ambos fueron descubiertos por el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), de la provincia de San Juan - el primero el 31 de mayo de 1967 y el segundo el 10 de mayo de 1970.

Según la NASA, los nombres fueron sugeridos por un tal W. A. Fröger.


(*) Se denomina período orbital al tiempo que tarda un astro en completar su órbita.

jueves, 17 de junio de 2010

LILIANA LUKIN, Teatro de Operaciones

(Buenos Aires, 1951)

Teatro de Operaciones. Anatomía y Literatura. Buenos Aires: Ediciones en Danza, 2007.


Para John Berger, la elección de una palabra es como encontrar el lugar preciso del cuerpo que se quiere tocar con la lengua materna; aunque, “la lengua natal castra”, escribió Pizarnik. Esta dialéctica entre lengua vivificante y lengua castradora es inherente a la tarea poética, dulce amargura del lenguaje, sala de disecciones y asociaciones.

Este Teatro de operaciones abarca dos regiones textuales sumamente diferentes: “Campo quirúrgico” e “Ingeniería natural”. La primera, concierta un bosque de símbolos (genealogía, ecología, biología, mueblería, cultura, ideología, filosofía, existencia...), y al mismo tiempo, aunque parezca contradictorio, esta multiplicidad intenta fundar un punto y un orden. El árbol aparece tronchado y, caído, de sí mismo hace leña; es un cuerpo mutilado con sus anillos a la intemperie del tiempo; de su verde dolor aprende y da frutos maduros; al tumbado, la poesía verticaliza. Semeja una metáfora existencialista: somos retoños trasplantados del invernadero materno, bebés a los que le han cortado la raíz primigenia: el cordón umbilical (el ser es invención y destrucción continua de la raíz perdida).

En esta selva de ecos errantes, hay voces que intervienen cada poema. Filósofos, poetas y hasta la misma escritora de cartas y preguntas se hacen oír. No son voces que al pasar volando hayan quedado prendidas en la enramada; vienen desde las entrañas del campo literario, por las raíces de todo verdecer.

Una lectura política puede cosechar otro bulbo: el árbol-sistema fue talado, se ha desmoronado. Esta desconexión entre raíz y tronco plantea el desafío de generar formas alternativas de existencia en los márgenes, a la vera de lo que hacía sombra.

“Ingeniería natural” produce un desacomodo. Diario, íntimo, visceral, registro pormenorizado de un padecer, por las elecciones de la lengua contrasta con la primera parte. La enunciadora cambia de posición, adopta otra postura, más incómoda, tortuosa, en un lenguaje que produce un efecto de espontaneidad cercano a la instantánea fotográfica o a la ecografía. Casi nada es llevado “más allá” por la metáfora; la mirada amplía la dolencia invisible hasta obtener gigantografías del dolor (como si se tratara de una intervención quirúrgica, se corta por lo sano y la elipsis da lugar a la hipérbole). El organismo se torna un campo minado. El cotexto gráfico es más que elocuente: aquí, se trata de la escritura de alguien que escribe como quien abre su vientre para dejarse examinar; una lección de anatomía donde “el escritor como tal no está enfermo, sino que más bien es médico, médico de sí mismo y del mundo”, como sugiere Deleuze.

Teatro de operaciones de Liliana Lukin pone en escena un cuerpo –árbol o persona– tocado con la lengua vivificante y castradora de la poesía.



    1

La sierra eléctrica trabaja
sobre los troncos peligrosos.
Mi estancia entre los pinos
se ha vuelto literaria:
en la trepidación del sonido
contra el cual despegar
mi escena de escritura,
escribo con temor y temblor.
Haber leído el testamento
de Rilke, esas cartas urgentes,
cuando no había en mí urgencia
ni pinos, no mejora este momento.
Pero la memoria de una sierra
mortificando al poeta cada día,
hace de estos árboles cayendo
sobre mi cabeza otro peligro:
soñar sólo con maderos,
no soñar más que ruidos
en un sueño sin gente.
El aire blanco de la quemazón
es un himno entonado suavemente
que se levanta de los muñones
incrustados bajo tierra,
aún cuando todo ya ha cesado
como en el paisaje después
de una batalla.
Mi estancia aquí en la niebla,
entre el deseo y la voluntad,
es una prueba de resistencia,
un trato con la vigilia
en el que llevo las de perder.


    5

Del susurro de los textos procedo
al alarido, el protocolo debajo
del concepto: no habrán tenido
de mí ninguna cosa salvo
el resplandor.

Como un perro en una
camilla de laboratorio perderé
todo menos la cicatriz:
lo que no hay no merece
instrumento.

Animal del templo de la voz, caligrafía
oral, reino de lo inútil: en el centro
difuso y pleno de las simultaneidades,
una enorme boca tragará
nuestra incomodidad.

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NOTA

Las frases en itálica en el poema 1 corresponden, por orden, al título del libro de Sören Kierkegaard, al título del libro de Rainer M. Rilke y al film de Andrezj Wajda.
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BONUS TRACK

Liliana Lukin lee cinco poemas del libro TEATRO DE OPERACIONES. Anatomía y Literatura: Poemas 9 y 12 de "Campo Quirúrgico" y poemas 1, 4 y 19 de "Ingeniería Natural".




sábado, 12 de junio de 2010

DIEGO E. SUÁREZ, Helena


Helena, según MARINA SOLÍS (Posadas, 1984)



HELENA*

«cada vez que barajo recuerdos me encuentro con esa mujer /
en las orejas le crecían flores para no oír los ruidos del dolor»

JUAN GELMAN, Verdades



cada vez que barajo recuerdos me encuentro con esa mujer/
en las orejas le crecían flores para no oír los ruidos del dolor/
y lloraba tristezas acumuladas que se evaporaban al rozar sus mejillas/
y ascendían a nublarle la mirada/ y el pensamiento/

pero cuando se olvidaba del dolor/ recuerdo/ que para despejarse/
se arrancaba graciosamente las flores de sus orejas/
armaba con ellas una coronita y subía corriendo las escaleras/
hasta llegar a la terraza de su amor/ a ponerle la coronita a la primera estrella/ o sea
que cada vez que ella subía corriendo las escaleras y aparecía en la terraza de su amor/
el cielo resplandecía por el mare magnum de galaxias que se entrechocaban/
estirando el cogote para quedarse con la coronita de helena/ porque claro/
acabo de dar vuelta la baraja de su nombre/ y ahora recuerdo/

helena/ desconocía las consecuencias bélicas de su belleza/ helena en ocasiones
sonreía con una sonrisa demasiado antigua para su rostro eterno/
como si rememorase con orgullo algo que le pasó alguna vez/
a lo largo de su nombre/

todos nos moríamos por helena/ cerca de helena/
debajo arriba y a los costados de helena/
y ella nos miraba como si no comprendiera el por qué de tanto alboroto/
y una mujer vestida de pájaro se le posaba en su ala de pájara/ y gorjeaba/
gorjeaba la pájara y gorjeaba la mujer/
y era una gloria la manera en que la pájara se parecía a la mujer/
y la mujer vestida de pájaro se parecía a helena/
que para no distraernos mientras nos esforzábamos por morir sin pensar en ella/
encerraba a la pájara y a la mujer en una jaula que tenía/ si mal no recuerdo/
a la entrada/ de su pupila izquierda/

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* Este poema recibió la "Segunda Mención" en el Certamen Nacional de Poesía "Hugo Mandón", Edición 2009, realizado por la Asociación Argentina de Escritores Filial Santa Fe.

jueves, 10 de junio de 2010

Divertidas aventuras del cráneo de Juan Moreira


Juan Moreira, personaje real que inspirara la novela de Eduardo Gutiérrez.


Conforme narran los informes policiales, el folletín de Eduardo Gutiérrez y el drama criollo de los Podestá, el sargento Chirino ultimó por la espalda al legendario Juan Moreira el 30 de abril de 1874 en los fondos del prostíbulo “La Estrella” sito en el partido de Lobos. El médico del lugar, el Dr. Eulogio del Mármol, fue el encargado de practicarle la autopsia. Los restos fueron inhumados en la necrópolis de Lobos, pero en 1887 debieron ser desenterrados por la falta de pago de los impuestos municipales correspondientes. El encargado de la exhumación fue el mismo Dr. del Mármol, quien conservó el cráneo con el fin de estudiar los rasgos lombrosianos (por la época estaba en auge la teoría de Cesare Lombroso, según la cual existía un patrón fisonómico del “delincuente nato”). Habiendo saciado su espíritu positivista, del Mármol regaló el cráneo del terror de las partidas a su amigo y colega el Dr. Tomás Liberato Perón. Al fallecer éste dejó la calavera en manos de su viuda, doña Dominga Dutey Cirus, quien a posteriori se lo cedería en herencia a su hijo Mario Tomás, que residía desde 1888 en el partido de Lobos. Don Mario Tomás atesorólo en su casa, pero al ver que su pequeño Juan Domingo lo usaba para asustar a las mujeres de la casa, cayéndosele un día y quebrándole de esta guisa algunos dientes, en 1928 lo dona al Museo de Luján, de donde sería trasladado en 1953 al Museo Presidente Juan D. Perón, de Lobos, su ciudad natal. Tras varios intentos, Juan Moreira resucitaría encarnado por Rodolfo Bebán en la película Juan Moreira dirigida por Leonardo Favio, quien en 1973 acompañaría al general Juan Domingo Perón en el charter que lo trajera de regreso a la Argentina. ♣


Cráneo de Juan Moreira en poder de doña Dominga Dutey Cirus (c. 1900).


Cráneo expuesto en la Sala "Centenario" del Museo "Presidente Juan D. Perón".

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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


CRESPO, Jorge y RASQUETTI, Marcelo: Perón. La bisagra de la historia. Su nacimiento en Lobos. Lobos, Edición de los autores: 2001.

OLAZA PALLERO, Sandro: "Juan Moreira: ¿Héroe o criminal?". En www.solazapallero.blogspot.com.

PAVÓN PEREYRA, Enrique: Perón. 1895 - 1942. Buenos Aires, Espiño: 1953.

S/D: "Juan Moreira" y "La política" en www.lavidadefavio.com.ar.


viernes, 28 de mayo de 2010

El Dado existe y Luke es su profeta


El hombre de los dados, de Luke Rhinehart.
Buenos Aires: Destino, 2003.
Trad. Manuel Manzano.




INGRESO

«Una tirada de dados jamás abolirá el azar.»

STÉPHANE MALLARMÉ


En una carta fechada el 4 de diciembre de 1926, dirigiéndose a su colega Max Born, Albert Einstein escribió: “La mecánica cuántica es algo muy serio. Pero una voz interior me dice que de todos modos no es ése el camino. La teoría dice mucho, pero en realidad no nos acerca gran cosa al antiguo secreto. En todo caso estoy convencido de que Él no juega a los dados”. (Cuenta la leyenda que el físico danés Nielsh Bohr retrucaría: “¿Quién eres, Einstein, para decirle a Dios lo que tiene que hacer?”). El autor de la Teoría de la Relatividad nunca aceptaría que el universo estuviese gobernado por el azar, tal y como postulaba la Teoría Cuántica, ni que el mundo se haya originado por un fortuito big bang. Años más tarde, a favor de la mecánica cuántica, el renombrado cosmólogo Stephen Hawking escribió en un artículo divulgado por la revista Nature (año 1975): “Dios no sólo juega a los dados; a veces los tira donde no se pueden ver”.

¿A qué nos conduce este contrapunto aleatorio? A una novela, donde quien juega a los dados es un Hombre Nuevo. Se trata de El Hombre de los Dados, de Luke Rhinehart, publicada por primera vez en los Estados Unidos en el año 1971.


INTERIOR

Antesala

En principio, un golpe de efecto interesante es la coincidencia, a la manera de las novelas picarescas renacentistas, del nombre del autor con el del personaje protagonista, el ropaje autobiográfico del relato, si bien el lector inquieto habrá de descubrir tarde o temprano que tal coincidencia es ficticia, pues el nombre real del autor de la novela es George Cockcroft (quien comparte con su alter ego la misma profesión: ambos son psiquiatras, lo cual, de alguna manera, disminuye sutilmente el espesor de la distancia entre realidad y ficción).

El “Prefacio” es una advertencia que prescinde de toda modestia retórica: “Un caos brillante: eso es lo que será mi autobiografía. Observaré un orden cronológico, lo que hoy en día no deja de ser una osada novedad. Pero mi estilo será aleatorio, según la sabiduría de los Dados. Me enfadaré y me alegraré, me felicitaré y me despreciaré. Cambiaré de primera persona a tercera. Usaré el método del narrador omnisciente, una manera de narrar generalmente reservada para el Otro. (...) Cuento la historia de mi vida (...) para demostrar al mundo que soy alguien extraordinario”.

En las primeras escenas hallamos a un psiquiatra que busca en la filosofía zen un aliciente para la monotonía de su vida familiar y para su frustrada actividad profesional salpimentada con la competencia que mantiene secretamente con su colega Jacob Ecstein. Este estado de cosas no varía hasta que en el capítulo ocho sobreviene el golpe de timón que cambiará para siempre el rumbo de la vida del personaje, en una jornada que pasaría a la historia como “el día D”.

Sala de juegos

Luego de una cena de camaradería en su casa, Rhinehart, como si nada fuera, deja que el dado decida si violará o no a Arlene, la atractiva mujer de Ecstein. Alea jacta est: “Vi, mirándome fijamente, un ojo ciclópeo: un uno”; lo cual significaba: violación. Una vez consumado el hecho –con un poco de colaboración por parte de la alegre víctima–, Rhinehart se embarca de lleno en la experimentación con el Dado, primero dejando diariamente que éste decida lo que habrá de hacer (si irá o no al teatro con su mujer, si jugará o no con sus hijos, etc.) y luego, dejando que decida qué actitud tomará ante sus pacientes, y hasta quién será por un día o unas horas (“No mi voluntad, Dado, mas hágase la Tuya”). Entusiasmado, Rhinehart se propone divulgar su descubrimiento, primero entre sus pacientes, luego dentro de su entorno íntimo, y finalmente al mundo entero.

En el capítulo cuarenta, nos brinda una síntesis de su teoría: “El Hombre de los Dados (...) es un experimento sobre el cambio de personalidad, sobre la destrucción de la personalidad (...). Para destruir una única personalidad dominante, hay que ser capaz de desarrollar muchas personalidades; hay que convertirse en alguien múltiple (...). El Hombre de los Dados (...) es una criatura cuyas acciones decide, diariamente, el lanzamiento de los dados, que escogen entre varias opciones creadas por el hombre”. Cuatro capítulos más adelante, hay una interesante aclaración sobre la relación entre los dados y la esquizofrenia: “La personalidad del esquizofrénico se escinde y se multiplica contra su voluntad; él ansía la unidad. Yo he creado conscientemente la esquizofrenia”. Así de claro, contundente y razonable es el fundamento de la revolución propuesta por Rhinehart. “Los hombres llevan demasiado tiempo admirando a Prometeo y a Marte –afirma en el capítulo diecisiete– nuestro dios debe ser Proteo”.

El Libro del Dado

El Libro del Dado es el evangelio de esta nueva fe, para la que “el Dado es Dios”. De este “libro sagrado” se citan, en el decurso de la novela, salmos, relatos y sentencias que parodian el discurso bíblico (“El Dado es mi pastor, nada me falta...” –capítulo cuarenta y siete–), así como también el discurso literario (“Una vez, el doctor Rhinehart soñó que era un moscardón (...) de repente, sintió que se había despertado (...) pero no sabía si era el doctor Rhinehart quien había soñado que estaba interpretando el papel de un moscardón o un moscardón quien había soñado que era el doctor Rhinehart” –capítulo treinta y nueve–; hipertexto del célebre sueño de Chuang-Tzu). Por si esto fuera poco, sumándose a esta polifonía aparecen intercalados artículos periodísticos, y cartas tanto de iniciados como de enconados detractores de “la religión del Dado”.

La cuestión es que Rhinehart va perdiendo todo a cambio de su tan anhelado Hombre Aleatorio y de su plan evangelizador, que alcanza su clímax con la fundación del CEETA: Centro para la Experimentación en Entornos Totalmente Aleatorios. En el ínterin, dejó embarazada a Arlene, que dio a luz a la primera “hija del Azar”; fue enjuiciado por la APNY (Asociación Psiquiátrica de Nueva York); abandonó a su esposa y a sus hijos; fue cómplice de la fuga de treinta y cuatro internos de un hospital psiquiátrico; fue humillado públicamente en un programa televisivo; fue vagabundo, mujer, violador, cura e incluso asesino.

The End

En el desenlace, Rhinehart termina acorralado por el FBI: o delata la ubicación de Eric Cannon –el ex paciente que ideó la fuga de los internos del psiquiátrico–, o pasará doscientos treinta y siete años en prisión por todos los delitos que cometió a lo largo de su carrera. El Hombre de los Dados se ve forzado, entonces, a optar entre huir o decir la verdad, sin previa consulta a su Dios de seis caras. En este punto, quien buscara la libertad absoluta desintegrando su personalidad, teme ser privado de la misma encerrado en una cárcel. (A fin de cuentas, Eric termina teniendo algo de razón, cuando en el capítulo treinta y cuatro le espeta al doctor Rhinehart: “Idiota. Este mundo es un manicomio con asesinos sueltos, torturadores, sádicos depravados al frente de las iglesias, de las empresas, de los países. Podría ser diferente, podría ser mejor, y usted se queda ahí sentado sobre su montaña de grasa y lanza un dado”).

El “Epílogo” merece ser transcripto íntegramente:


“Un día, cuando a Luke lo perseguían dos agentes del FBI con armas calibre 45, llegó a un despeñadero y saltó, se agarró a una vid salvaje que estaba a unos veinte metros por debajo y se quedó ahí colgado. Al mirar hacia abajo vio, a otros veinte metros, a seis policías con ametralladoras, gases, botes de humo y dos tanquetas. Por encima de él había dos ratones, uno blanco y uno negro, que habían empezado a roer la vid de la que colgaba. De repente, ante sí, vio un racimo de fresas maduras y suculentas.
–¡Ah! –se dijo–. Una nueva opción.

De El Libro del Dado


El personaje termina aferrándose a lo más endeble: una vid salvaje, símbolo (tal vez) de su yo residual. La aparición de ese par claroscuro de ratones, como de ese racimo de fresas maduras, le conceden al relato un estilo rayano en la parábola, reforzado por su inclusión en El Libro del Dado. Todo parecería indicar que se trata de un final abierto, pero no hay tal. La novela que terminamos de leer está firmada por Rhinehart; ergo, Rhinehart tuvo que salir sano y salvo de este trance policíaco.


SALIDA

El libro fue todo un éxito, y como tantas otras obras controvertidas, es considerada hoy una “novela de culto”. Su escandaloso desborde de ingenio, humor y extravagancia tuvo como secuelas The Adventures of Whim (1986, reeditada como Whim en el año 2002); The Search for the Dice Man (1993), que tiene de protagonista a Larry Rhinehart (hijo de Luke) 20 años después de los sucesos de El hombre de los dados; The Book of the Die, del año 2000, es la materialización del mítico Libro del Dado, biblia de la religión de seis caras; y Naked Before the World. A Lovely Pornographic Love Story, del año 2008, mencionada al pasar en el capítulo uno de El Hombre de los Dados y anunciada como “una novela pornográfica adorable y de primera clase”.


LUKE RHINEHART / GEORGE COCKCROFT
(USA, 1932)

Sitio web oficial: www.lukerhinehart.net

[Foto tomada de aquí]


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OBRAS CITADAS

EINSTEIN, Albert-BORN, Max y Hedwig: Correspondencia (1916-1955). México: Siglo XXI, 1973.

MACKAY, Alan L.: Diccionario de citas científicas. La cosecha de una mirada serena. Madrid: Ediciones de La Torre/Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1992.

viernes, 21 de mayo de 2010

MARINA SERRANO, Feliz cumpleaños Gabriela Sabatini


video

I FESTIVAL NACIONAL POESÍA EN EL CENTRO. 23 al 30 de setiembre de 2009.
Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires).
Mesa de lectura: Eduardo Ainbinder, Karina Macció, Vicente Muleiro,
Fernando Noy, Marina Serrano (Quequén) y Enrique Solinas.
Coordina: Susana Cella.


[Extracto de este video]



Anoche soñé
que Gabriela Sabatini golpeaba a una chica
en un vestuario.
Miento, no la golpeaba
era un “como si”
sostener el cuerpo contra la pared,
tirar piñas a lo loco
y oír el ruido seco de su mano izquierda
rompiendo la cerámica
produjeran todo el espanto de lo real
que, en efecto, producían.

Con la víctima colgando del brazo y cara de obviedad
(porque para ella era más que obvio) dijo:
Sabés cómo es el tema en los vestuarios.
Y claro, cómo iba a saber
que vengo de un pueblo con veinte casas,
dos calles de asfalto
y una cancha de futbol sin baños,
igual,
no es tan difícil comprender:
Había sido golpeada y quería desquitarse.

Ahora, que estoy despierta
o algo más lúcida -porque es cuestión de tiempo
deshacerse de la prolongada nausea visual-
me pregunto:
¿Comprendo a Gabriela Sabatini?

No, mentiría si dijera que alguna vez la vi
jugar un partido completo,
no la conozco,

que solía sentir que nos parecíamos
que tenía la misma facilidad que yo
para perder, sí
por momentos sentí que nos parecíamos,
aunque fuera la exitosa y yo nada
o bueno, en realidad, pudo habernos unido
ese no querer más
o algún darse
por vencida.

Dicen
que es una de las mujeres más lindas del mundo
no sé, no la conozco
pero mi amiga, que la vio en el shopping,
cree que tiene una piel increíble
y no por eso dejamos de compartir algo:
un cuarto propio, Virginia Woolf, quizá
seguro, no tenemos la misma belleza
pero por momentos
de vez en cuando, siento que nos parecemos
en eso de parecer distintas
y en la torpeza.

Mi abuelo me decía: jugá al tenis, nena.
Y yo dale que no, que en lo mío iba a ser número uno,
pero cuánta razón tuvo:
una cosa es el tenis, y otra muy distinta
es no ser
nunca jamás de los jamases, Gabriela Sabatini.

Cómo no sentir
que nos conocemos -mejor dicho
que la conozco- desde siempre
si hasta podríamos haber vivido
en el mismo lugar, en el mismo momento
pero a una de las dos le tocó ser la hija del sodero
y no fue a ella, y eso no quita que sienta
que en esa incapacidad de ser feliz
nos parecemos, me pregunto
(y eso es una constante):

por qué se levanta cada mañana Gabriela Sabatini
qué se dice al espejo, qué espera del día, de los años
qué siente cuando la tratan como a una modelo,
empresaria, muerta, muerto
ese algo grande,
que pasó, y fue grande, grandioso
pero pasó
¿pensará en el amor? ¿Tendrá un amor?
Porque si lo tiene, entonces sí:
¿qué pensará cada mañana Gabriela Sabatini?

Digo, siento
que nos parecemos, y es una locura
pensar que hay algo de ella en mí,
ella la tan linda mujer de talento con dientes blancos,
dulzura, carisma, éxito, secretaria,
bueno, puedo tener secretaria pero
me rompería bastante las pelotas
que se metan en mi vida
y no puedo evitar
este largo ponerme triste cuando pienso en ella
porque por alguna razón, aunque sea una razón encarnada,
creo que nos parecemos
y yo soy tan visceralmente triste,
sola
metida para adentro

fue justo anoche,
soñé que Gabriela Sabatini me regalaba unas pastillas Halls,
y al despertar era su cumpleaños,
podría no ser
otoño y que hubiera una desconocida
hablando por un juguete
hecho de latas e hilo choricero,
podría no ser

pero gracias a Dios y a todos los santos,
entreverados hasta el tuétano,
Gabriela Sabatini nace otra vez.

[Texto tomado de aquí]

jueves, 6 de mayo de 2010

NÉSTOR PERLONGHER, Poemas inéditos en libro



NÉSTOR PERLONGHER
(Avellaneda, Argentina, 1949 - San pablo, Brasil, 1992)
[Foto tomada de aquí]

TUYÚ

La historia, es un lenguaje?
Tiene que ver este lenguaje con el lenguaje de la historia
o con la historia del lenguaje /
en donde balbuceó /
tiene que ver con este verso?
lenguas vivas lamiendo lenguas muertas
lenguas menguadas como medias
lenguas, luengas, fungosas:
este lenguaje de la historia / cuál historia?
si no se tiene por historia la larga historia de la lengua

Cuentan
en un fogón:

Ña-Rudecinda
no roció el apero el ánima?
no se hizo jabón el chajá?

(Gauchos fundidos, con sus lenguas de vaca, con sus trancas
con sus coyundas y sus rastras
Gaucho fundido: él clava sus espuelas en el dorso - fundido -
de la lengua, como atrapado en una vizcachera)

A unos kilómetros de San Clemente, en el Tuyú
está la tumba de Santos Vega, adonde acuden las toninas
y los surfistas en sus jabas, sobre las alas de cristal.
Roto cristal, tercas toninas de la historia: van
donde los arponeros con sus garfios: van
donde los zafarranchos cachan: donde fundido el gaucho
saca el facón y se disgracia:
era la historia, esa disgracia!
disgracia de yacer en el Tuyú, de un yacer general.
Los caníbales en ese cristal las rudas olas asaetan;
y tú, en esa pereza de la yertez, no jalas?
Jalas de crestas cristalinas y empenachadas?


CÁNTIGAS

cantigas cántigas
provócome como mujer, como hombre
provo co m e
provócome:
vómitos, voluptuosidades
de la vuelta, vultos:
vulvar tubula
cántigas cantigas
en triclinio.
recorro las adyacencias del imperio
renunciando a esa sonoridad de los gobiernos,
a ese lujo de los gabinetes:
cántiga en la oración contigua
en el continuo deambular:
cazado
provócome ciertas cantigas, ciertas fintas:
canta conmigo:
como mujer como hombre
mujer de todas las
marido de todos los
mujer / marido:
cántiga / cantiga:
tanto el cántaro va
y al fin se viene:
algo no anda en este cántaro
este cantar en este flanco
descangallado clanco: esta engañifa
A qué pifiar la entonación del canto:
a marido mujer, mujer marido
provócome
tan tanto tan a cuento: tam tam
los tamboriles en las muecas danzan
desmuñecados desarmados:
algo no canta en este canto
chilla como ballesta en el silbido chilla
como mujer, como hombre
en las cantigas cántigas
provócome:
como en mujer en hombre


Rúe, porque unas vestes aún ampáranla. Cosida, ya que bretel el cancro, lustre el fimo. Sinuosidad de la cerveza, el quicio rebanaba corrales, apios torcidos en el camandulear, contestados condones. Y donceles, y cordones brotados. ¿Coordinar para el torvo la nalguicie, vallejo urdir la fístula luz -bélica, y por candir fosforecer el hurto, las "entrañas" asgadas- palafrenero del esfínter en el borbote carmesí? El agudo, si aguado, levitaba al pendor la córnea blanda, íntima. Fosforescencia y glauca. El vegetal, cogido por el níspero, cruza delfines con venablos. Le daba al africado, pirulera, el cerúleo candor, maromas de aduanera, en el dejar pasar de la congonha por la estría porosa. Le preguntaban si había venido de hidroavión para medir el peso de sus glúteos, el fibroma de cincuenta libras bajo los cambaceres del tulcito, leonel mirón de pie en la leonera o liorna de los monos semidesnudos, depilados, la cera negra de Treblinka en el tremor timbrado de la flema. La gema, chal de felpa, yeminal, al conjuro de las malaquitas traicionaba la dureza, ya glacial, del derrame, en el refistolería de morados y milhos verdes, pirateados por el malandro en la boca del subte semienterrado, semicorredizo por los ojos de buey de los cinturones y los bagres pintados en la costa con calcomanías de carey. Repujados, altivos. Contorsionistas del desfile, al paseo de los caimanes en la bandolera resinosa. El picoteo de las madréporas en los collares del Vesuvio, el efluvio de pinga en el pingote ("me acarició la yema") las borrachas, flexibles, gárrulas, limosas en el fluxo del glande, el fijador acuoso de pegaso lujar, o iglesinesco, líe lioneras de azulejos con polvo de canarios, o de albatros, pájaros prietos en un fondo de cielo azorado. Al azotarla, al blandir la excrecencia pegajosa, la creciente, la ceceosa esmeralda, rotulaba con el blandor de la alegría la estría del goloso, sollozante y fugaz jubiloso. Hazmerreír, de pintas y palmeras, la nevera del bánalo en el banal tambor, el repicar de los badajos en los goteos (acueductos) de una furiosa farsa.


"TUYÚ" y "CÁNTIGAS". En PEREDNIK, Jorge (Ed.) XUL. REVISTA DE POESÍA. N° 2. Buenos Aires, Setiembre de 1981.

Sin título. En PEREDNIK, Jorge (Ed.) XUL. REVISTA DE LITERATURA. Nº 7. Buenos Aires, Junio de 1985.

_______________

PERLONGHER supo desimantar significado y significante, y para dar preponderancia a este último compuso música verbal con pluma amanerada y dominio chancho de nuestra lengua. Dividió el mundo de la poesía argentina en dos bandos irreconciliables: los pro- y los anti-Perlongher. Muchos oportunistas vieron en la moda neobarrosa una vía de ascenso –más terrenal que celeste–, e intentaron imitar su lengua desterritorializada, pero ninguno alcanzó nivel similar de abstracción. Sea como fuere, es innegable que la voz singular de este antropólogo del éxtasis no deja indiferente al lector: o se lo admira sin fin (Néstor per longer) o se lo incinera en el olvido.

SOBRE LOS POEMAS: Desde mi punto de vista, "Tuyú" plantea una problemática intrínseca de nuestra literatura: la tensión entre la Historia y el Lenguaje (sólo basta recordar a esos hombres de ciudad que disfrazaban sus lenguas al estilo gaucho para contar -o cantar- sus Historias). "Cántigas" coquetea con lo homo, proyectándose políticamente hacia lo queer, y el poema sin título es pura orgía lingüística, una sinfonía acaracolada argentobrasilera que banaliza cualquier hermenéutica.

viernes, 9 de abril de 2010

DIEGO E. SUÁREZ, Sufrimiento de otro en su cuerpo




Extracción de la piedra de la locura [1475-1480],
HIERONYMUS VAN AEKEN, EL BOSCO
(Bolduque, Países Bajos, c. 1450-1516).
Óleo sobre tabla (48 cm × 35 cm). Estilo Gótico.
Museo del Prado, Madrid, España.
Imagen tomada de aquí.



I.


Dos pilotos capitanean mi mente.

El invasor hace lo imposible
por hundir la nave. El otro teme
amordazado en un rincón
que se salga con la suya.

El timón en manos enemigas

(en todo iguales a las mías).
Dentro y fuera: Tempestad.

Padre Nuestro Clonazepam,
Ave María Paroxetina.

Risperidona, ruega por nosotros.





II.


Ramona es un pueblo de campo
con árboles y pájaros adentro
cercado de llanura
cubierto de cielo.

En un dormitorio de este pueblo
hay una casa de pelo largo
vendaval y azote de puertas
tratando de hacer reposo
mitad en la realidad
mitad en la niebla.

Hará falta limpieza
paciencia voluntad
y mucha medicación
para ordenar y restaurar
esta casa tomada.




III.


Escupir la medicina, manchar las sábanas,
escupir el agua, mojar el piso,
escupir la comida, ensuciar la pared,
con mirada camorrera inyectada en sangre
son formas veladas de pedir auxilio.

(Por mucho menos otras

han ido a parar a la hoguera.)




IV.


En la penumbra
un rostro dormido
súbitamente estalla
en un alarido de ojos
desorbitados.

Desconozco vigilia
más espeluznante.




V.


TERROR: Esta vez el verbo
se hizo carne. No me sorprende
que al tocar el tema la poesía
sienta un escalofrío.




VI.


Cada vez duele más el pinchazo
de lo no logrado habiendo podido,
lo tronchado por manos ineptas.

Duele más que cualquier espera.

Sea en el lugar que sea
un vacío asfixiante
acecha nuestros pasos.

–¿Podemos volver para atrás?

Debe haber una senda
por donde regresar hacia delante.
La cuestión es hallarla
con tanta tiniebla dentro.

(Al menos tenemos nuestro amor
como lámpara de emergencia.)




VII.


He ahí la araña
tejiendo su tela
entre dos arbustos.

Trabaja de noche,
a oscuras
en el vacío.

Disfruto la escena sintiéndome cerca
de ese hilar fino en la negrura,
de ese estar pendiente, erizado
por el presentimiento de la próxima
presa del miedo.





VIII.


–¿Cuánto falta para que esto termine?

Una pregunta alcanza
para nublar cielo y tierra.

Con la lengua adormecida
no por los psicotrópicos sino
por la religión la ciencia el arte y otros opios
miro tus ojos de un día después sin querer
recordar alguna respuesta.




IX.


Para quien está al lado
los días pasan pesadamente
arrastrando los pies.

A no ser por los ciclos de la luna
y los resignados amaneceres
cualquiera pensaría: esto
es un mal sueño que nunca termina
de empezar. Después de todo
quien está al lado sabe
que está ahí para algo: asiste
a otro cuerpo en su sufrimiento
–sufrimiento de otro en su cuerpo–
y asiéndolo va siendo carcomido
a medida que en su roce contra el suelo
cada hora levanta una polvareda
de lágrimas y angustia.




X.


Doctor:

¿Qué tratamiento
merece el responsable?

¿Cuál es el título más adecuado
para quien trafica –bisturí en mano–
con los latidos de una madre y un hijo?

–Son cosas que pasan.

Ciertamente estas cosas pasan
y uno se va quedando
sin fuerzas Doctor y sufre
hasta perder la razón.

Mientras usted vive su vida cotidiana
cobra la consulta luciendo bronceado
de domingo asado piscina y familia aquí
nos asfixiamos en el fondo de un pozo
con espacio apenas para lo que no
recobraremos jamás.




XI.


Por las noches despierto empapada
en sudor, las manos crispadas,
las mandíbulas tensas. Mientras
en la habitación contigua mi hijo
se me va de las manos.




XII.


La realidad es un sueño y esto no es
algo dichoso cuando otra dentro de una
suelta amarras dejándonos a la deriva.

Recién entonces una descubre el valor
de un faro, una brújula, un astrolabio,
un simple viento en popa que nos aleje
del dolor a toda costa hacia buen puerto,
de retorno a nuestra Itaca de dos dormitorios,
o a una fantasía de Schubert a cuatro manos
tendida muellemente en el sofá.




XIII.


Para entretenerme está lo demás:

Cortarle las yemas a la hiedra
entrelazada al esforzado naranjo,
cavar la fosa para una gallina vieja,
ver crecer las plantas de zapallo
y morirse las flores del aloe,
o detrás del humo del cigarrillo
a la gata comerse una langosta
y tras ella una tropa de hormigas
llevando en andas lo sobrante.

Acopio restos de vida cotidiana
y voy clasificando los residuos.




XIV.


Aunque sea imposible saber
si la piedra de la locura ha sido extraída
por completo, poco a poco
la realidad va volviendo en sí.

No estaría mal entrar
a un cuarto intermedio,
dejar las palabras de lado,
que fluyan las cosas por el lecho,
hacer oídos sordos a la almohada

(y por qué no, absolver a la suerte
por el beneficio de la duda).



Ramona, Santa Fe, marzo/abril 2010.




VERÓNICA C. ELIZALDE CARRILLO
(San Salvador de Jujuy, 1977)
Sin título [2010].
Acuarela sobre papel (32 cm x 23 cm.).
Colección privada.


domingo, 14 de febrero de 2010

LUDWIG WITTGENSTEIN, Aforismos




Ecce Baby [Furia]*

[Foto: Verónica C. Elizalde Carrillo]

[14]

Quien, con comprensión, oiga gritar a un niño, sabrá que allí dormitan otras fuerzas anímicas, terribles, distintas de las que se suponen. Profunda rabia y dolor y deseo de devastación.
LUDWIG WITTGENSTEIN, Aforismos. Cultura y Valor. Madrid: Espasa Calpe, 2007. 
Edición: G. H. Von Wright con la colaboración de Heikki Nyman.



Ecce Baby [Paz y Amor]

[Foto: Verónica C. Elizalde Carrillo]
_______________

NOTA

* El viernes 12 de febrero a las 19.25 hs. vino al mundo Francisco Emanuel Suárez, pesando 2,800 Kg. Las fotos fueron tomadas por la madre.

jueves, 11 de febrero de 2010

SERGIO PÁNGARO, Señores Chinos


SERGIO PÁNGARO

[Foto: Moises Torne]


Quien conozca a Sergio Pángaro como líder de la banda Baccarat –es decir, como un crooner latino que entona boleros y canciones kitsch con voz melífera y atuendos de dandy–, encontrará una propuesta diferente en los poemas narrativos de Señores chinos (Buenos Aires, Editorial Vestales, 2007).

Un narrador de mirada romántica, atribulado por un amor no correspondido, nos lleva de visita a conocer al señor Tao, al sabio e inmortal señor Wo –criado del señor Tao–, a Kono, al señor Fu, al misterioso señor ( ) y al anciano Sabio Po –quien, en realidad, no es lo que aparenta–.


Estos personajes habitan un mundo idealizado, escasamente amueblado, de paisajes y ámbitos nebulosos, donde en primer plano aparecen la voz del narrador y la de sus interlocutores. Esta relevancia de la trama dialógica hace que cada poema semeje la recreación de una escena teatral montada para un único espectador: el lector.


El ritmo parsimonioso de los versos le da a la narración un aire de prosodia oriental –o algo que, con cierta complicidad, podríamos imaginar como tal; ya lo dice el narrador, cuando intenta comunicarse con un chino que no domina el español: “es la cadencia de las palabras / lo que (pienso) puede ser más eficaz”–. Esto, sumado a las imágenes y a los diálogos sobre tópicos como el Amor, la Poesía, lo Correcto y lo Incorrecto, o la Belleza, concede a cada poema una atmósfera de ensueño: “—Traes el olor de la calle. / Con esto, el señor Tao, / se estaba refiriendo a los inciensos / que habían penetrado mi cárdigan / en la tienda de ultramarinos. / Hasta yo podía notarlo / en ese ambiente con olor a nada.


En el mundo de los Señores chinos, la realidad parece no tocar el suelo. Tal vez por eso, estos señores no ocultan su esencia de “cuentos chinos”. No niegan su inverosimilitud, ni les interesa documentar la vigencia de una cultura milenaria; tampoco buscan enseñarnos algo (según el señor Tao, “enseñar algo a alguien/ es por lo general/ una situación incómoda”); nos ofrecen, en cambio, la posibilidad de jugar con el estereotipo que la cultura occidental se formó de lo oriental: el guiño taoísta de la numeración de los poemas (todos son I), las frases sentenciosas, la cadencia, los apólogos sapienciales, el té, el sushi, el sake, las mesitas bajas, y hasta, sin ir tan lejos, las pomadas chinas y los mercados de importados. Así se divierte erigiendo y tirando abajo su propia metafísica: “¿Para qué existe la Belleza? / Descanso mis fatigados miembros / cuando me hago esta pregunta. / El sillón es blando / y el televisor emite un documental sobre las especies”; lo profundo y lo banal armonizados, el ying y el yang.


Amalia Sato escribe en la contratapa del libro: “Sin haber estado allí, Judith Gautier, la hija de Théophile, escribió un notable diario de viaje por Oriente. Sin haberlos presenciado, compuso dramas chinos y japoneses. Así obra Sergio Pángaro”. Por algo el narrador usa cintas adhesivas en las sienes: para achinarse los ojos.


En la primera de sus Seis propuestas para el próximo milenio, Ítalo Calvino se refirió al ágil, repentino salto del poeta filósofo que se alza sobre la pesadez del mundo, demostrando que su gravedad contiene el secreto de la levedad. Éste es un razonamiento que resulta típicamente oriental: la complementariedad de los contrarios; la gravedad que guarda el secreto de la levedad. Y eso es, precisamente, lo que ofrecen los Señores chinos de Sergio Pángaro: nos invitan a hacer un paréntesis en medio de la pesadez cotidiana para respirar la levedad de una construcción imaginariamente oriental que flota ligeramente “sostenida sólo por el aire”.


Publicado originalmente (con ligeras modificaciones )
en el diario El Litoral el 22 de diciembre de 2007.


_______

EL SEÑOR TAO


I


El Amor es una tremenda construcción
que el Hombre sostiene con su cuerpo,
sobre una ladera escarpada.
Esto (la Construcción) siempre está a punto de aplastarlo.
No obstante el Hombre se duerme.
Cierra los ojos y ve que su Deseo mantiene la construcción sobre sí.
Un día más que pasa,
y en sus piernas solo quedan los huesos.
La carne ha quedado unos metros más arriba.
Tampoco las manos sirven ya para sostener.
Parece ser que este detalle poco importa,
porque mientras tenga Deseo,
la construcción del Amor se afirmará sobre él.


_______


EL SEÑOR WO


I

Existen gestos en la naturaleza
cuya belleza no se puede explicar.
¿Para qué existe la Belleza?
Descanso mis fatigados miembros
cuando me hago esta pregunta.
El sillón es blando
y el televisor emite un documental sobre las especies.
Veo un par de nutrias girando sobre sí mismas.
¿Qué las induce a realizar esos movimientos innecesarios?
Veo cómo colocan un grano de arena dentro de una ostra.
Explican que, al cabo de unos años,
la ostra habrá recubierto aquella molestia
con una valiosa capa de nácar.
Miles de ostras viven tranquilamente.
Mientras que otras llevan dentro algo que las inquieta.
Ésas dan una perla.


_______

EL SEÑOR ( )


I

El señor ( ) se muestra satisfecho
con esta narración,
y creo comprender el por qué.
Conozco su manera de pensar.
Tal vez imagina
que una parte de su nombre (vacío)
ha venido conmigo (el narrador).

_______________

SOBRE SERGIO PÁNGARO EN INTERNET


CLUB DE FUN: "Los Señores Chinos de Sergio Pángaro".

FRIERA, SILVINA:
"Me gustaría ser un dandy al estilo de Oscar Wilde". En diario Página/12. Edición del Lunes, 6 de agosto de 2007.


GORODISCHER, JULIÁN: "El hombre que viaja con la mente". En diario Página/12. Edición del Viernes, 4 de noviembre de 2005.

ROCK.COM.AR: "Baccarat".

SATO, AMALIA: "Presentación de Señores chinos, de Sergio Pángaro, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, 1999". Publicado en el blog de la revista TOKONOMA.

sábado, 6 de febrero de 2010

THE ANDERSON & ROE PIANO DUO, Mozart / Piazzolla


MÚSICA Y SENSUALIDAD


"La expresión artística de la sensualidad requiere un modo adecuado a la misma sensualidad, a la inmediatez correspondiente; en opinión del "esteta A" [seudónimo del filósofo danés Søren Kierkegaard], esta adecuación la alcanzó magistralmente Mozart por medio de la música. Esto en primer lugar, porque la música es el medio de la inmediatez: Lo musical es sucesión, es variedad, es juego y es capaz de despertar los más variados sentimientos en una persona (...). [Según Kierkegaard] «el objeto absoluto de la música lo constituye la genialidad erótico-musical»."

(LUIS GUERRERO MARTÍNEZ:
La verdad subjetiva: Søren Kierkegaard como escritor. México, D. F.: Universidad Iberoamericana, 2004; p. 111).


WOLFGANG AMADEUS MOZART: "Allegro con spirito".
Primer movimiento de la Sonata para dos pianos en Re mayor, K. 448.


PURA VIRUTA

"Fuera de Borges, tal vez el escritor argentino más potenciado en el extranjero, el tango aparece en otros autores menos conocidos internacionalmente, así para Luis H. Velázquez es "pura viruta de música. Es peligroso porque en seguida prende fuego."

(LUIS LABRAÑA Y ANA SEBASTIÁN: Tango: Introducción a la historia del tango. Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1988, p. 115.).


ASTOR PIAZZOLLA: Libertango.
(Arr. Anderson & Roe).


LOS INTÉRPRETES

Greg Anderson y Elizabeth Joy Roe se conocieron en el año 2000 en la Academia Juilliard de Nueva York, de la que han egresado. Conocidos por sus presentaciones anticonvencionales, The Southampton Press los describió como "Fred Astaire y Ginger Rogers transpuestos de la pista de baile al teclado". Los videos musicales del dúo, disponibles en YouTube, fueron producidos y editados por ellos mismos. Intérpretes vituosos, cultivan por igual el repertorio académico y la música pop, habiendo realizado arreglos para dos pianos de obras como "La consagración de la primavera" de Igor Stravinsky o "La Pasión según San Mateo" de Johann Sebastian Bach, y "Billie Jean" de Michael Jackson, "Imagine" de John Lennon o "Stayin' Alive" de Bee Gees. En el año 2006 compusieron y estrenaron la "STAR WARS Fantasy", cuatro impresiones para dos pianos basadas en las melodías John Williams (quien también fuera egresado de la Academia Juilliard), y en el 2008 publicaron Reimages, su primer CD, en el que se incluye una colección de sus videos musicales. El sitio web oficial de Anderson & Roe es www.andersonroe.net.

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